En estos días se armó un barullo con respecto al asunto de la caza de ballenas por barcos japoneses y la próxima reunión de la comisión ballenera internacional (
CBI) de la que Costa Rica es miembro, pero hasta hace pocos días no tenía derecho de voto, esto por deber más de $30.000 en cuotas (algunas empresas privadas
decidieron darle el dinero al MINAE para que el

país haga un arreglo de pago y haga valer su voto (por supuesto que “no condicionado”…)) El monto real que nuestro “ecológico país” adeuda supera el millón de dólares.
Con respecto a esto, y para poder sacarme las ganas de hablar sobre el asunto, me permito comentar lo siguiente.
Una cierta cantidad de “activistas ambientales” de tiquicia se dedican a armar ruido y a criticar sin informarse previamente sobre las circunstancias del asunto. Al trabajar yo con japoneses, he visto en numerosas ocasiones a más de un cretino acercarse a alguno de mis compañeros japoneses y sin más ni más empezar a criticar y a decirles cosas desagrabables como “los japoneses son unos cochinos asesinos de ballenas”, “ustedes son unos compradores voluntades políticas” y demás vasofia que lo que hace en hincharme las pelotas y darme ganas de hacérmelos apeados de un manazo…
Primero que todo, y si hay alguno de ustedes que ha hecho o piensa eso de los japoneses, les pido que por favor NO GENERALICEN. La enorme mayoría del pueblo japonés sabe sobre la problemática de las ballenas y muchos están en contra de su cacería y consumo. No solo por ser japoneses quiere decir que automáticamente son unos comedores de ballenas. La gente que les dice esas cosas a los japoneses lo que hacen es hacer un ridículo espantoso, por pecar de ignorantes.
Para los que no saben, les voy a explicar un poco la historia de la cacería de ballena en Japón.
Japón tiene una historia de caza de ballenas de más de mil años, prueba de estos han sido varios tipos de lanzas encontradas en asentamientos del
período Jomon (10.000 A.C a 300 D.C.) La cacería en gran escala de la ballena se empezó a dar alrededor del siglo 17, en el tiempo en que Japón empezó a dar sus primeros

pasos hacia el desarrollo. El uso principal que se le daba a la ballena en ese tiempo no era tanto para consumo humano, sino para usar la grasa del animal en varios usos,
de la misma manera que Inglaterra, Estados Unidos, y otros países lo hacían (el cuento de “
Moby Dick” viene de la cacería de ballenas…)
Al ser
Japón un país cuyos únicos recursos naturales son los árboles y el mar, se puede pensar que para poder sobrevivir, se tiene que echar mano de la mayoría de recursos posibles. Tristemente para las ballenas, su carne y grasa pueden ser usadas de buena manera (y por favor no me vengan con sentimentalismos porque ustedes y yo comemos carne animal, usamos ropa de algodón sembrado en terrenos devastados o consumimos papel hecho con árboles de las selvas que según nosotros defendemos, usamos combustibles fósiles que contaminan el aire, etc, etc, etc. El punto es que el ser humano es un depredador salvaje;
ustedes y yo, y todavía no hemos podido salir de ese estado de salvajismo).
Durante principios del siglo 20 Japón llegó a ser una potencia militar, al igualarse en fuerza a los países occidentales (con un mucho dolor de estos, ya que no creían que los “inferiores amarillos” pudieran ganarles, como le hicieron a Rusia por ejemplo) (
Este link es muy interesante). Durante este tiempo, la carne de ballena jugó un papel importante al proveer de alimento a un país que necesitaba alimentarse para sobrevivir en un ambiente hostil. Al perder la segunda guerra mundial, junto con Alemania e Italia; el país quedó devastado por los bombardeos usenses, y la hambruna era casi inevitable. En este contexto, nuevamente la carne de ballena salvó la vida de muchas personas que no tenían nada para comer.
Esta explicación anterior me trae al punto actual. Si bien la caza de ballena se da aún en un contexto “cultural” y de “
investigación” (con todo lo debatible que esta pueda ser) lo cierto es que la mayoría del pueblo japonés no le agrada la carne de ballena. Para las viejas generaciones de japoneses, este alimento trae recuerdos de miseria y sufrimiento. Para las generaciones nuevas, el consumo de la misma no es de gran atractivo, ya que han crecido en un país muy diferente al de sus abuelos, con abundancia económica en donde se puede comer cualquier tipo de comida de cualquier parte del mundo y no es necesario recurrir a la carne de ballena, que al final de cuentas no es ni tan sabrosa (yo la he probado en sushi y en sashimi, y no era la gran cosa, de todas maneras, ni siquiera es un pez).
Algunas de las manifestaciones de grupos como los abraza arboles de greenpeace, van desde
estrellar sus barcos contra los buques japoneses, arriesgando las vidas de los tripulantes de ambos lados, hasta ridiculeces como llevar una ballena inflable al frente de las embajadas japonesas, le quitan la seriedad a la protesta, y en mi humilde opinión, lo que hacen es pelarse el trasero delante de todo el mundo. Recuerden primero por favor que la matanza de ballenas no es ni más ni menos moral que la matanza de vacas o de cualquier otro de los animales que ya hemos extinguido, y el daño al ambiente se da en todas partes, empezando por las petroleras que llenan los tanques de los botes que usan para estrellarse contra otros. La gente a favor de la caza de ballenas es un grupo reducido (tristemente con bastante poder político) que en ningún momento representa a la totalidad de un pueblo, y antes de empezar con sus críticas estúpidas, lean e infórmense un poco y sobre todo, ¡respeten antes de criticar a alguien que no conocen!
He dicho.
**update**Me encontré este link, en donde entre otras cosas se habla acerca del "turismo ecológico" de ballenas en nuestro país (gente sin salvavidas, guías ignorantes, ballenas incómodas y otras cosas, pero eso sí! los operadores hacen al año mas o menos millón y medio de dólares en ganancias (@:@)...)