Wednesday, March 12, 2008

En resumen...

Leo varios blogs de la nueva y envalentonada clase "anti-troska"; la gente que votó por el sí, y ahora sienten legitimada su opinión gracias a la ola mediática manipuladora de cabezas que presentan al "presidente" elegido por un poco más del 1/4 de la población como la máxima autoridad que nunca se equivoca, y se afanan en poner noticia tras noticia para ir arando el terreno del próximo ungido en las elecciones venideras... Quisiera saber si esta gente que le gusta llamar "troskos" (sabrán las connotaciones del término?) a los que todavía se oponen al presente sistema de nuestro país, si de verdad ellos creen que el gobierno está para ayudarlos, y que las "grandes empresas" llegan a Costa Rica vienen con el mejor espíritu de beneficencia a salvar nuestra economía?

Este artículo me parece muy interesante y me gustaría que ustedes lo leyeran. No, no esta escrito por alguien de La Nación, pero no por no salir en ese pasquín barato tiene menos validez, al contrario, esta repleto de actualidad y cosas que lo ponen a pensar a uno, les recomiendo a mis estimados antitroskos, la página Tribuna Democrática, escrita por la crema y nata intelectual de Costa Rica, y no por Julio Rodríguez o Eduardo Ulibarri.

Se ha puesto de moda hablar de seguridad ciudadana. La prensa exalta el tema y lo viste de amarillo chillón. Es lo esperable, ya que la histeria es buen negocio para estas corporaciones mediáticas que cuando no están ocupadas en maquillar a Arias o ponerle altavoces a lo que dicen los procónsules de Bush, andan a la caza de ganchos publicitarios que, de un solo jalón, vendan e idioticen. Bien sabemos que usufructúan del envilecimiento de la sociedad. Y, como no podía ser de otra, los políticos ponen cara ceremoniosa y escandalizada. Les gusta bailar al ritmo que impone el sonsonete mediático. Más aún cuando algunas de las divas de la política -de doña Mayi a don Johnny- han resultado víctimas de los hampones. Que, claro está, a nadie le importa si a doña Zoila le roban en su pulpería ¿Pero que le arrebaten un frasco de perfume francés a la diputada Del Vecchio o bajen de su súper chuzo al Ministro de Hacienda? Es hecho insoportable y refleja una cosa simplemente aberrante: lo igualados que se han vuelto los hampones.

Claro que esto es pura charanga, como, en general, charanga pura es lo que hablan las corporaciones mediáticas y que, como loritos, repiten los políticos oligarcas. Y como se trata de crear histeria, la cosa no se agota en reiterar que en materia de seguridad estamos en la calle, sino en persuadir -hasta el límite de la más rotunda estulticia- que todo se debe a los cacos son muy malos. Y como con tal perversidad quieren hacernos la vida imposible a la gente decente, la solución es una y solo una: endurecer las leyes y meterlos en la cárcel hasta que se pudran (se supone que lo de “decentes” incluye a los políticos oligarcas, frente a lo cual, y al menos de momento, conviene esbozar una sonrisa disimulada y condescendiente).

La charanga implica bulla pero no contenido. Y frente a eso estamos: un bullón sin contenido. El problema no es que los delincuentes sean malos. En general lo son en grado considerable, pero con seguridad no más que esos pillos de traje elegante y pelo engominado, que hablan bonito mientras hurtan todo un patrimonio histórico construido por generaciones enteras de hombres y mujeres costarricenses. Infinitamente más importante es constatar que la sociedad que nos toca en castigo vivir, posee una inmensa capacidad para crear enormes frustraciones; grandes cúmulos de insatisfacción y agresividad contenidas; ríos inmensos de desesperanza e incertidumbre frente a la vida y el futuro. Justo por ello esta sociedad es cada vez más insegura, y, cada día más, es terreno fértil para la delincuencia, el crimen y la violencia.

Pensemos en los jóvenes, en especial esos muchachos y muchachas de las barriadas populares. A lo sumo se les ofrece una educación de tercera así como trabajos precarios, mal pagados y sin ningún derecho laboral. En sus vecindarios pululan las ofertas de drogas y, por supuesto, no escasean sitios oscuros propicios para el amor furtivo y apresurado. Pero, en cambio, escasean parques y canchas y piscinas y jamás se presenta ocasión alguna para la danza o el teatro o la música. Esas cosas les están vedadas. La basura y las alcantarillas malolientes las sustituyen. Jóvenes sin esperanza son jóvenes que no tienen nada que agradecer a quienes, más viejos que ellos, han sido incapaces de heredarles un mundo amigable donde vivir. Así, el problema no es que estos chicos y chicas sean problemáticos y violentos. Es que, a decir verdad, no tienen ninguna buena razón para ser distintos de como son.

En general, este capitalismo neoliberal y especulativo es intrínsecamente violento y decadente. Hace tiempo perdió todo sentido de lo que significan palabras como moderación, sobriedad o prudencia. Su signo es el exceso y, en consecuencia, la obsesión. Obsesión por consumir y despilfarrar sin límites. Por ser ricos, tener y exhibir mucho y pavonearse como poderoso y humillar y maltratar al débil, al pobre o humilde. Es una sociedad enferma, dotada de un tremendo poder para, a su vez, enfermar a las personas. La cosa no es entonces que se “pierdan” los valores. Es que este es un sistema orientado compulsivamente hacia valores destructivos, o, si usted lo prefiere, antivalores: los de la competencia feroz; el consumismo desbordado; la erótica desenfrenada del poder; el tener y exhibir e imponerse. Es un sistema enemigo de la paz, de la convivencia asentada en la justicia y el respeto, del equilibrio con la naturaleza. Es una inmensa maquinaria de violencia y, por lo tanto, una matriz ubérrima gestora de crimen y delincuencia.

Ese es el tipo de razones más fundamentales por las que uno ha luchado contra esperpentos como el TLC. Porque este contiene y exacerba este poder de descomposición que la sociedad neoliberal carga consigo. Claro que la oligarquía-con La Nación y Arias a la cabeza- jamás admitirá que las cosas son justo así. Por ello montan este espectáculo histérico y amarillista alrededor del tema de la criminalidad.

Cierto que se necesita más y mejor policía y vigilancia. Pero debe admitirse que ello es tan solo un paliativo frente a un problema de raíces mucho más profundas. Y, a fin de cuentas, lo que la oligarquía propone no tiene un gramo de sensatez: construir muchas, muchas cárceles. Y llenarlas hasta el techo. Esto tendría un altísimo costo económico, pero sobre todo es pavorosa la idea de asumir como legítima y deseable una sociedad que se levanta sobre una tragedia humana de tales proporciones.

Luis Paulino Vargas Solís | 9 de Marzo 2008

http://www.tribunademocratica.com/

6 comments:

Cuk said...

Carlitos, cool your jets...

Pareciera que te majaste un huevo con una gaveta, por todo lo hepatico de tu comentario.

Aplicaria ademas, si en paises como Cuba y Venezuela no hubiera crimen o prostitucion y ni hablemos del hambre en Norcorea...

Lo que quieres decir, realmente, es que todos tienen derecho a pensar como quieran, siempre y cuando sea lo mismo que tu piensas.

La verdad es que a algunas personas les sigue costando aceptar el perder, tch, tch...

GuabaMan said...

En fin, qué? El problema de la corrupción en Costa Rica es mucho mas antiguo que el TLC o la reelección olímpica. Empezó casi que cuando se divisó en el horizonte el primer barco español.

La defensa de Costa Rica tiene que empezar por uno mismo y mucho más importante por la enseñanza que se le da a los hijos. Porque el estado es el individuo.

El estado, desde el recolector de basura, hasta el presidente deberían de velar por el bien del país y no por la ganancia propia.

Dejen que el capitalizmo invada, que fluya la selva verde, pero que haya un gobierno que respete los derechos y oportunidades de los ciudadanos y los proteja como debe ser, en donde el cuidadano estado no se doble ante ante la corrupción.

En fin soñar no cuesta nada.

Murasaki said...

En este país se hace la voluntad de la minoría. Si se analizan los datos de cualquier elección, uno se da cuenta de esto. A mí me revienta escuchar a los que votaron por el sí repitiendo como loras "la voluntad del pueblo! la voluntad del pueblo! la voluntad del pueblo!" Como si el 99% hubiera votado "sí".

Por eso la democracia no funciona.

Con respecto al artículo: Estoy de acuerdo en que debemos construir/alcanzar/iniciar/etc un sistema justo, equitativo. Estoy de acuerdo que la cárcel no resuelve nada; y más bien refuerza las conductas destructivas de los presos. Pero también me revienta cuando "sacan el violín" y empiezan con esa majadería de que "pobrecitos los chamaquitos, son así porque no tienen oportunidades".

Tiene que haber oportunidades, por supuesto. Pero eso no garantiza que tooooodo el mundo va a estar interesado en aprovecharlas. Conozco gente que nunca tuvo acceso a nada, y sin embargo decidió tomar un camino diferente al que estaba "destinada". Gente que tuvo todas las oportunidades, se le dio el apoyo, y no le dio la gana hacer nada bueno con su vida.

Puede haber canchas, teatros, parques inmaculados a millares, que si no aprendemos a asumir la responsabilidad de nuestra vida y nuestros actos la cosa no va a cambiar. Y aquí se alcahuetea cualquier tipo de conducta indeseable: "haga lo mismo y no sufra".

Además, puedo entender que alguien se robe algo. Casi que hasta admiro a los que viven de estarse apropiando de lo ajeno sin dejar rastro, por ser capaces de vivir al margen de lo socialmente aceptado. Pero de ahí a torturar y matar sin motivo, sólo por el placer de hacerlo, hay mucha diferencia.

No se puede generalizar para ninguno de los dos lados.

Recomiendo este documental:Born Into Brothels: Calcutta's Red Light Kids http://spanish.imdb.com/title/tt0388789/

Lo pone a pensar a uno en muchas muchas cosas, pero me sirve también para ilustrar mi punto: de los niños que se les dio la oportunidad de entrar a la escuela, sólo dos continuaron, aún en contra de sus familias. Lo triste es que estoy segura que a estas dos niñas, que demostraron determinación y la elección de un camino diferente a convertirse en prostitutas, nadie las volvió a apoyar en nada, y en cambio a los otros seguro les siguieron llegando "estímulos" y ayudas...

No sé, simplemente que hay que ver siempre todas las caras del poliedro :P

(perdón por lo extenso, es que el tema me saca de onda)

Un saludo

Sarah said...

Vaya Carlitos, veo que sigues en tu línea de meter el dedo el la llaga, jajaja.

Besosss

Anonymous said...

pppprrrr.... Bueno, de politica podemos hablar todo el dia, varios dias por muchos años y no acabariamos. Al final todo es lo mismo, MIERDA...
Al fin y al cabo, la cultura del tico es "quejarse de las cosas, pero no hacer nada", por eso, por mas que nos quejemos, o escribamos articulos inteligentemente redactados, no va a servir de nada, por que a todos les va a parecer bonito, y hasta van estar de acuerdo, y se va a reunir para hablar del asunto, primero en sus casas, luego todas la vecidad, al final toda la cominidad, pero al final pasa lo de siempre... NADIE HACE NADA, todos nos quedemos en una pura hablada...


EL VECINO QUEJON... PERO QUE SI HACE ALGO..

Tomás Goic said...

Saludos de mi parte, gracias por darte la vuelta por mi blog y de pasada aprovecho para apoyar lo que dices en tu artículo.