Basically I will post anything that comes to my mind, anything related to my way of thinking, things I'm living at the moment, etc.
Friday, December 19, 2008
Thursday, December 11, 2008
soy de la 5...
En la década de los cincuenta, el INVU decidió crear una “ciudad satélite”, imitando según ellos el modelo inglés del “satellite town”, aunque a mi parecer Hatillo no tiene casi nada de satélite y sí mucho de “ciudad dormitorio”. Se creó así la ciudadela de Hatillo 1, y luego en los sesentas lo siguieron los Hatillos del 2 al 5 y por último a principio de los 70's se terminaron las últimas (de la 6 a la 8)
Mi recuerdo de Hatillo 5 está entre la plaza de fútbol con su árbol de poró y zacate siempre alto que luego se tranformaría en multifamiliares, y el laberinto de alamedas que fui conociendo poco a poco mientras iba a jugar al "play" que está cerca de la parada de buses. Eran comunes los paseos con mi papá a Escazú usando el puente que conecta a Hatillo 5 con la finca de La Verbena (que nadie que no sea de por ahí conoce porque es un puente angosto de armazón metálica y tablas de madera que se usaba para pasar café). En este lugar habían si acaso unas 5 casuchas y no el "condominio" tipo favela conocido ahora como "mandilandia" o "maldilandia" (otro nombre para este lugar es "Las gavetas", nombre puesto según escuché por ahí, en honor a una de las personas que vivió en ese caserío al principio y que conocían con el apodo de "gavetas".
Conforme fui creciendo también se expandieron mis horizontes en el barrio y entonces me movilizaba entre la plaza de Hatillo 3 (a la que llegaba cruzando un montazal que luego se volvió la carretera de circunvalación) y las alamedas de Hatillo 4, igual de enredadas y angostas que las de la 5.
Recuerdo que en ese tiempo el único lugar donde se podía ver a uno de los temibles "marigüanos" (oh inocencia perdida!!) era por el salón comunal, cerca de donde estaba la pulpería "El Acuario" (donde aparte de víveres se compraban números de rifas) o más abajo por el lado de la iglesia católica. Este mismo salón comunal se convertía los fines de semana en salón de baile y fiestas de colegio, con los consiguientes zafarranchos entre los alumnos del Liceo Roberto Brenes Mesén y el Liceo Nuevo de Hatillo.
La población original de los Hatillos eran empleados públicos (empleados de banco, maestros de escuela) a los que se les ofrecieron préstamos suaves para la compra de las casas, además de que ellos mismos debían participar en la construcción y el acabado de las mismas. Esto hizo que muchos de los nuevos vecinos fueran al mismo tiempo compañeros de trabajo, situación que ayudó a crear un vínculo bastante fuerte entre los habitantes.
Con los años la gente que vivía originalmente se fue yendo y empezaron a llegar personas de distintas partes del país (y también de Nicaragua) atraídos supongo por la conveniencia de la ubicación (a 10 minutos de San José).
Este ambiente de casas apretujadas en angostas alamedas, vecinos amables y vecinos ruidosos, plazas de "fútbol", río y el enorme cerro San Miguel con su cruz de alajuelita de fondo fueron los me vieron crecer. Hoy desde muy lejos lo estoy recordando y puedo decir con mucho orgullo que "soy de la fái" y qué?!
Los dejo con algunas fotos de mi colección personal...
Biblioteca Pública de Hatillo, con la antigua avioneta. Lugar conocido también como "el Aeropuerto de Hatillo" jajaja


















